Reino Unido- Fin de semana en Londres y 5 lugares secretos de la capital inglesa – Enero 2018

El 2018 comenzaba y qué mejor forma de hacerlo que viajando.

Gonzalo, al que ya conocéis de viajes anteriores cómo Nueva York o Sudeste Asiático sería mi compañía en esta nueva aventura.

Cuando él y yo estudiábamos en la universidad allá por 2011, comentamos en varias ocasiones la posibilidad de hacer una escapada a Londres, algo que fuimos dejando pasar hasta casi olvidarlo. Siete años más tarde y casi habiendo olvidado esas conversaciones, surgió la idea de materializar esa primera promesa de viaje y nos lanzamos a ello.

Además coincidía que mi amigo Ángel, al que también conocéis del viaje a Nueva York, se había mudado a la capital inglesa y pudimos visitarle y compartir algunos momentos con él en este nuevo episodio viajero.

Por desgracia no contábamos con muchos días, pero nos apetecía salir un poco de Lisboa y pasar un fin de semana diferente en una ciudad nueva para Gonzalo y que yo había visitado mucho tiempo atrás.

Organizarlo fue bastante sencillo, vuelos directos con TAP y un par de noches en el Dolphin Hotel, un modesto Bed and Breakfast situado en una preciosa plaza, Norfolk Square, muy cerquita de la estación de Paddington y que la verdad nos salió muy bien de precio teniendo en cuenta la ubicación.

Nuestra más que aceptable habitación en el Dolphin Hotel.

Salimos hacia allá un Viernes por la noche, por lo que nada más llegar, cogimos el tren Heathrow Express, cenamos algo y nos fuimos de cervezas y a pasear por el Londres más nocturno.

Día 1 – Londres y sus parques a pie.

Comenzábamos con un sencillo desayuno, incluido en la tarifa del hotel y después de recargar energías salimos caminando hacia Hyde Park, uno de los parques más famosos de todo Europa. Londres es una ciudad grande pero muy cómoda para el paseante, con tal de llevar calzado cómodo y un buen paraguas a mano el disfrute está garantizado.

Hyde Park, precioso las 4 estaciones.

Cruzamos el parque casi en su totalidad, apreciando sus verdes praderas y su precioso paisaje invernal. En la caminata, fuimos bordeando el enorme lago conocido como The Serpentine hasta llegar a Hyde Park Corner, una popular esquina que curiosamente enlaza con otro parque, Green Park , la antesala de lo que veríamos a continuación. Atravesando el modesto Green Park, aparecía imponente uno de los palacios más fotografiados y filmados del planeta, El Buckingham Palace, residencia oficial de La Familia Real Británica. Pese a que es una visita muy interesante y que podéis reservar con antelación en este link, nosotros teníamos el tiempo muy justo y preferimos observar su preciosa fachada y el famoso cambio de guardia de los Beefeaters. 

Tras ver este peculiar espectáculo, decidimos atravesar el tercer parque del día, St James Park, para llegar a la zona de Westminster.

No dejaba de impresionarnos lo cuidados que estaban todos los parques de la ciudad y en general lo organizadas y limpias que lucían sus calles, no conozco muchos ingleses pero la fama de elegancia la tienen muy merecida después de visitar su capital.

Algunos ejemplares de Cotorra de Kramer alimentándose en Hyde Park.

Llegando a Westminster, esperábamos ver uno de sus iconos principales, el Big Ben, la torre campanario del Palacio de Westminster, sede del Parlamento Británico. tristemente estaba cubierto en su totalidad por andamios y sólo pudimos imaginarlo, sobre todo Gonzalo, pues yo ya lo había visto en 2010 .

Todo lo que pudimos ver del Big Ben…

Por suerte sí pudimos apreciar otro gran icono de la ciudad, la enorme noria conocida como London Eye, desde donde se pueden obtener algunas de las mejores vistas de Londres. Una vez más nosotros no quisimos subir por falta de tiempo, pero creo que merece la pena y para comprar la entrada, no dudéis en reservarla en este enlace.

Un fragmento de London Eye.

Westminster es una zona donde perfectamente se puede pasar una mañana completa, pues aquí podréis visitar lugares como la Abadía de Westminster, el Palacio de Westminster o la Jewel Tower entre otros mucho lugares de interés.

Nosotros en nuestro afán por tener una visión más completa de Londres, atravesamos el Puente de Westminster en dirección a otro puente, el famosísimo Tower Bridge. Pero antes de llegar, decidimos bajar por unas escaleras a una de las pequeñas playas que se forman a orillas del Río Támesis y desde la cual pudimos sacar unas fotos muy auténticas y con un precioso fondo, la Catedral de St Paul y La City, el Skyline del centro financiero londinense.

Preciosa playa a orillas del Támesis.

Finalmente llegábamos a uno de los puntos destacados de nuestro itinerario, nos paramos frente al City Hall, o ayuntamiento de Londres para apreciar las visas sobre el Tower Bridge, también conocido como el Puente de La Torre y que mucha gente confunde con el Puente de Londres (situado unos 800 metros río arriba). Este puente destaca por contar con dos grandes torres en su estructura que dan una silueta y presencia mucho más monumental que la de cualquier otro puente de la ciudad. Tower Bridge está abierto las 24 horas para su transito, tanto a pie como en coche y conecta el margen sur del río con La City de Londres.

Tower Bridge.

Cruzamos el puente y llegamos a los muelles de St Katherine’s Docks, donde aprovechando que era la hora de comer, decidimos parar en un lugar que realmente nos entró por los ojos. The Dickens Inn, es una antigua fábrica de cerveza del siglo XVIII que conserva toda su esencia y que a día de hoy funciona como una enorme cervecería y pub donde se come y se bebe realmente bien, aunque preparad la cartera porque no es precisamente barato.

The Dickens Inn…n pedazo de historia

Aprovechamos esta parada para descansar las piernas después de una mañana sin parar de caminar y cuando terminamos decidimos continuar la marcha hacia otro de los puntos más emblemáticos de la ciudad, la Catedral de St Paul. La belleza de este edificio del barroco inglés de finales del siglo XVII y principios del XVIII se aprecia a kilómetros, y pese a que nuestra idea no era entrar, sí quisimos apreciar su magnificencia desde cerca y empleamos un rato largo en rodear el edificio y observar con detenimiento la cantidad de detalles y belleza que presenta en su exterior.

Preciosa Catedral de St Paul.

El tiempo empezaba a torcerse poco a poco pero ese gris tan típicamente londinense aportaba a las fotografías el toque le venía faltando a la jornada. Como dicen, si vas a Londres y no llueve, no has conocido el Londres auténtico y nosotros vaya que si lo conocimos.

Después de visitar St Paul, nos dirigimos hacia uno de los barrios más de moda entre los jóvenes alternativos de la ciudad, Camden Town, donde habíamos quedado con Ángel para pasar el resto de la tarde. Como todo barrio de moda un sábado por la tarde, estaba hasta la bandera y esto sumado a la intensa lluvia no invitaba a esperar una tarde apacible. Por ello, decidimos cambiar de zona y dejamos Camden para el día siguiente, pues el pronóstico meteorológico parecía más favorable.

Como última visita turística, si es que se puede definir así, quisimos pasar por la estación de Kings Cross, que además de ser una estación con un valor histórico importante junto a la colindante estación de St Pancras, se ha convertido recientemente en un reclamo para fanáticos de la saga Harry Potter en todo el mundo, no olvidemos que es en esta estación donde se encuentra el famoso andén 9 y 3/4 desde donde parte el Expresso de Hogwarts. Cada día miles de personas hacen cola para fotografiarse con el icónico carrito de equipaje atravesando la pared y también aprovechan para comprar en la tienda de merchandising que hay justo en frente. Si eres un fan de Harry Potter existen visitas temáticas sobre la saga, consulta y reserva aquí!

Volviendo al mundo muggle, quisimos dar por concluido el recorrido cultural del día para pasar a la parte más social.

Nos fuimos los tres a cenar en el barrio de Finsbury a un restaurante libanés muy bueno por cierto (Berber Q Shawarma bar) y después de cervezas por el mismo barrio,. Haré una especial mención al Cafe Kick, un pequeño bar donde sirven cervezas de todo el mundo y con una ambientación muy futbolera, tiene fama de ser un local de intercambio cultural entre turistas y locales. Para que os hagais una idea, podréis empezar con una Mahou y acabar con una Quilmes, pasando por Sagres, Brahma y casi tantas como podáis imaginar, mientras hacéis amigos o enemigos jugando al futbolín. Es un bar muy recomendable tanto si te gusta el fútbol como si no. Un gran descubrimiento, gracias a Ángel que ya había estado por aquí de avanzadilla en alguna que otra ocasión anterior. Una vez más os recomiendo que si tenéis amigos o familiares fuera, les vayáis a visitar, además de darles una alegría, podréis disfrutar de la ciudad de una forma mucho más auténtica, pues no hay mejor guía que un local o un residente, yo no paro de hacerlo y cada vez me gusta más.

Así que ya sabes, si eres mi amigo o familiar y estás leyendo esto, cuenta con mi visita si te mudas al extranjero y en caso de que ya te hayas mudado y aun no te haya hecho una visita, no te preocupes, pronto me verás por allí, … ve haciendo hueco!

Acabamos un día muy completo y aquí os dejo el resumen de qué ver en Londres el primer día sin gastar ni una libra en transporte.

  • Hyde Park
  • Palacio Buckingham
  • Parque St James
  • Westminster
  • London Eye – South Bank
  • Tower Bridge
  • Catedral de St Paul
  • Camden Town
  • Kings Cross
  • Finsbury – Bares – Fiesta

Acababa una jornada repleta de contenido y cogíamos la cama con muchas ganas pensando en lo que nos depararía el segundo y último día en la milla cuadrada.

Foto obligatoria… lo siento

Día 2 – De Notting Hill al West End, sobre ruedas va la cosa.

Sonaba la alarma y después de prepararnos, nos lanzamos a la calle con un primer objetivo, llegar a pie hasta el moderno barrio de Notting Hill, un lugar vibrante y sacado de película. En este barrio se mezclan boutiques de grandes firmas, cafeterías y restaurantes de alta cocina con las tiendas de artículos vintage y sin duda llaman la atención sus calles en perfecto estado junto con el llamativo colorido de sus casas.

Las coloridas calles de Notting Hill.

Aquí pudimos sentir una perfecta combinación entre estilo y tendencia y sin duda es muy recomendable recorrerlo en una mañana y puestos a pedir lo ideal sería hacer coincidir la visita con el mercado de Portobello Road, que se celebra todos los sábados por la mañana y por lo visto es todo un paraíso para los amantes de las antigüedades y la ropa vintage.

La perfección hecha barrio.

Con la satisfacción de haber conocido Notting Hill por primera vez, nos dirigíamos de nuevo a pie, hacia otro lugar más mítico que impresionante de esta ciudad, el paso de peatones situado frente al estudio de Musica de los Beattles, Abbey Road Studios.

Pero antes de llegar hasta allí nos topamos con una preciosa iglesia situada en medio de unos jardines, se trataba de la Iglesia anglicana de St Mark, de finales del siglo XIX un precioso edificio con el que no contábamos pero cuyo descubrimiento nos hizo el paseo mucho más agradable. A veces da igual lo que te cuenten e o incluso lo que leas en las guías de viaje, porque casi siempre lo que engrandece la aventura es aquello que a ti te sorprenda o te llame la atención, por moderno, humilde o insignificante que pueda ser de cara al resto del mundo, eso me sucedió a mi con esta iglesia y os aseguro que ese momento, ya nadie me lo quita.

Espectacular e inesperada iglesia de St Mark.

Muy poco después de este descubrimiento, llegamos a nuestro objetivo, el famoso paso de cebra situado frente a los Abbey Road Studios y donde se fotografió una de las portadas más famosas de la historia de la música , la del álbum titulado Abbey Road, lanzado en 1969.

De cara a un visitante que no conozca la trayectoria de este afamado grupo, este lugar sin duda pasa completamente desapercibido, pero si has seguido mínimamente la historia de The Beattles, atravesar este paso de cebra, seguro te sacará una sonrisa.

Un paso de cebra muy normal, pero sí, es el de Abbey Road.

Habiendo tomado la foto de rigor en tan dichoso paso de cebra, quedamos de nuevo con Ángel en el mismo sitio que el día anterior, Camden Town, hoy con un día mucho más apetecible. Para ello, recorrimos toda la cara norte de otro famoso parque, Regent’s Park, hasta que finalmente llegamos a nuestro objetivo.

Está vez Camden nos recibía con el cielo casi despejado y con el mismo ritmo y ambiente joven del día anterior. Pasear por este extravagante barrio nos permitió imaginar cómo grandes grupos de rock alternativo se fraguaban en sus locales y bares en los años 70. Es un barrio de grandísima importancia dentro del gremio musical británico, hasta tal punto que fue aquí donde vivió sus últimos años y donde murió de una sobredosis la inigualable cantante Amy Winehouse en 2011.

El barrio Indie, Camden Town.

Después de recorrer sus entresijos, visitar el famoso mercado y curiosear en cada callejón, decidimos sentarnos a tomar un café antes de continuar con nuestro intenso ritmo de visitas.

Tanto el día anterior como aquel domingo, no paramos de fijarnos en el gran número de bicicletas públicas de alquiler por minutos que circulaban por toda la ciudad. No teníamos ni idea de cómo se usaban ni si eran para todo el mundo o solo para residentes, pero una vez más los conocimientos de Ángel como ciudadano londinense de adopción, nos ayudaron con este tema y decidimos continuar con la visita sobre dos ruedas.

Gonzalo estrenando su nuevo bólido y luciendo mancha de chocolate en el pantalón.

Hacerlo es muy sencillo y económico, solo necesitarás una tarjeta de crédito o débito y unas buenas piernas listas para pedalear. Por lo que he leído y escuchado la mejor plataforma es Santander Cycle Hire, explico brevemente el funcionamiento.

  • Precio por 24 horas: 2 libras
  • Precio Anual : 90 libras (solo para miembros)

Si quieres alquilar una bicicleta debes seleccionar primero durante cuánto tiempo pretendes usarla pagando su correspondiente acceso y después ya comienzas a pagar según el tiempo que la uses. En caso de que la utilices en periodos de menos de 30 minutos no tendrás que pagar nada más que las 2 libras de acceso (previamente pagadas).

Toda la zona 1 de Londres está repleta de estaciones de bicicletas, por lo que es sencillo coger una bicicleta y devolverla (o sustituirla por otra) en otra estación en ese periodo de 30 minutos.

De esta forma únicamente pagarás £2 por todo el día de uso. Siempre y cuando no estés con la misma bicicleta más de 30 minutos no tendrás que pagar nada más.

El coger una bicicleta nos permitió movernos mucho más rápido y abarcar muchos más lugares de los que podríamos visitar a pie, pero sin perder la magia de sentir el viento en la piel y manteniendo un contacto directo con esta preciosa ciudad. Os animo a alquilarlas, es muy sencillo y barato y hay miles de bicicletas distribuidas por toda la ciudad.

Intentando seguir el ritmo de Armstrong e Indurain…

Yo no soy muy amigo de echarme a la carretera en bicicleta ni en mi propia ciudad, pero lo cierto es que Londres está muy bien preparada y me sentí seguro en todo momento.

Cogimos las bicis en Camden Town y atravesamos Regent’s Park en diagonal hasta llegar al barrio de Marylebone, concretamente a la famosa Baker Street, conocida a parte de por la pegadiza canción de Gerry Rafferty, por ser la calle donde se localiza la residencia de uno de los detectives (fictícios) más famosos de la historia, Sherlock Holmes.

Espectacular Tema del británico Gerry Rafferty

Concretamente en el número 221B de esta calle, puede hoy visitarse la casa-museo del personaje de Sir Arthur Conan Doyle, nosotros aunque no la visitamos, sí paramos a observar la fachada y a imaginarnos a Sherlock y Watson discutiendo en aquel balcón.

Casa-Museo de Sherlock Holmes.

Tras esta mini parada, continuamos nuestra ruta y aparcamos las bicis frente a nuestro siguiente paseo, la icónica Carnaby Street. Esta calle peatonal comercial es otro de los lugares famosos en el mundo de la moda y aquí por supuesto se pueden encontrar algunas de las boutiques más importantes del Mundo. No es que me hagan especial ilusión los lugares que incitan tanto al consumo, pero no deja de ser una calle importante y que de alguna forma define la ciudad, por lo que aunque de forma rápida, decidimos recorrerla y pasear por ella.

Carnaby, siempre llena de gente.

Continuando a pie, quisimos asomarnos a otro de los lugares que como Times Square en NY, Shinjuku en Tokyo o la Gran Vía en Madrid, sin duda tiene que ocupar un hueco en todo viaje a Londres. Picadilly Circus, que no es más que una intersección de las calles Regent y Picadilly, es en si mismo un punto de encuentro y un atractivo turístico, de esta “plaza” destacamos las enormes pantallas publicitarias que ciegan a todo visitante y que a su vez aportan un innegable atractivo al lugar. Pese a no tener nada más especial que eso, es un lugar fotogénico y por supuesto un símbolo de la evolución comercial de esta ciudad y por consiguiente de esta nación.

Los tres mosqueteros en pleno centrode Picadilly.

Así como Carnaby me dejó algo frío y me dio una sensación muy superficial y materialista, Picadilly me llamó más la atención, pues pese a ser otro gran símbolo del capitalismo y consumismo extremo, el paisaje lumínico mezclado con los característicos taxis londinenses y autobuses rojos de dos pisos (Double-Deckers como ellos los llaman) dejaban una postal difícil de ver en cualquier otro lugar del mundo.

Picadilly Circus o cómo no ahorrar en electricidad.

Antes de coger las bicis de nuevo y abandonar el area de Central London, pasamos a “saludar” al vicealmirante Nelson , cuya estatua se erige en Trafalgar Square, construida en 1820 como homenaje a un héroe nacional y también para conmemorar la victoria inglesa sobre las tropas españolas y francesas en la batalla del mismo nombre, librada en aguas gaditanas el 21 de octubre de 1805. De esta plaza destacan además de la estatua de Horatio Nelson situada en lo alto de una columna de granito de 46 metros, cuatro enormes leones fundidos con el bronce de los cañones españoles hundidos en la histórica batalla.

Es un lugar con un significado especial para los amantes de la historia de España y de enorme belleza para cualquier visitante sea cual sea su origen. Nosotros poníamos con está visita, punto y final al Londres más histórico y ahora sí, cogíamos de nuevo las bicicletas para atravesar St James Park y llegar al barrio de Knightsbridge donde las dejaríamos definitivamente.

En este barrio lo primero que llama la atención es la iluminación de los grandes almacenes Harrods, mundialmente conocidos por su excelencia y su carácter señorial y elitista, y que de hecho hoy en día pertenecen al fondo soberano de inversión de Catar, lo que explica que se puedan encontrar numerosos coches de alta gama con matrícula de este país en sus alrededores.

Continuando a pie por Cromwell Road durante poco más de un kilómetro, llegaríamos a la última parada de nuestro itinerario, el Museo de História Natural. Además de ser un edificio impresionante tanto por dentro como por fuera, posee más de 70 millones de especímenes y objetos en colección, destacando como temas principales la botánica y zoología. Pero probablemente la mejor noticia para el visitante, es que el acceso es completamente gratuito, motivo por el cual en este caso sí quisimos profundizar y disfrutarlo con detenimiento.

Al concluir nuestro recorrido por el interior del museo y visitar diferentes exposiciones, decidimos salir a cenar algo y después, como no podía ser de otra forma, nos fuimos a tomar unas cervezas los tres para despedirnos de Ángel y agradecerle todos sus tips, ya que aunque esta vez no hizo de anfitrión, sí que nos ayudó mucho a descubrir lugares que seguramente no habríamos visto de no haber sido por él.

Salud caballeros! (No fumamos, las colillas ya venían con la mesa)

Este es el resumen del itinerario para un segundo día en londres:

  • Notting Hill
  • St John’s Wood
  • Abbey Road
  • Camden Town
  • Alquiler de Bicicletas (Santander Cycle Hire)
  • Baker Street – Marylebone
  • Carnaby St
  • Picadilly Circus
  • Trafalgar Sq
  • Kensington – Harrods
  • Museo Historia Natural

5 lugares secretos de Londres

Antes de despedir esta gran aventura os dejo una recopilación de 5 lugares secretos de Londres, y lo mejor de todo Grátis!!

Gran colaboración de un fenómeno en el arte de viajar y asesorar, mi compañero y amigo Nacho, alguien que ha vivido en Londres y que lleva esta ciudad clavada en el corazón. Podéis agradecerle estos secretos en su IG @manriquenacho y si queréis que os monte un viaje TOP, buscarle en PANGEA, La agencia de viajes más grande del mundo.

1.- SKY Garden

¿Estoy volando? No, pero casi. Abre bien los ojos porque tienes Londres a tus pies. Si has soñado alguna vez con ver la ciudad a vista de pájaro, no debes perderte la visita al SKY Garden de Londres. Se trata de un jardín botánico situado en la última planta del edificio conocido coloquialmente como ‘The Walkie-Talkie’, en el 20 de Fenchurch Street. En este lugar no solo disfrutarás con las plantas, sino que su terraza acristalada te permite tener una vista panorámica de Londres como nunca hubieras imaginado. Planifica bien tu visita ya que, aunque subir hasta aquí es gratis, debes hacerte con una entrada y reservar previamente en la web.

Fuente: Skygarden.london

2.- Leadenhall Market

Aprovechando tu visita por la City, entre rascacielos y todo tipo de arquitectura de diseño, te proponemos escapar a los avances técnicos y tecnológicos de nuestro tiempo y caminar por un pequeño vestigio del pasado. Y es que adentrarse en Leadenhall Market es como retroceder a otro siglo. Su estructura victoriana y sus coloridos pasadizos hacen único a este mercado londinense. El origen de este mercado data del s.XIV y está enclavado en una de las zonas más antiguas de la ciudad.

Fuente: hidden-london.com

3.- Little Venice

Sólo echarás en falta el canto de los gondoleros. Y es que Londres esconde en la confluencia del Grand Union Canal y el Regent’s Canal una pequeña Venecia. Así se le conoce a este entorno de naturaleza en el que podrás disfrutar de un agradable paseo. En lugar de góndolas encontrarás ‘boathouses’, esos barcos a orillas del canal que sirven de alojamiento a muchos londinenses que encuentran en este estilo de vida un precio bastante más asequible que el de un piso o apartamento en el centro de la ciudad.  Además de cafeterías y restaurantes, en este entorno se encuentran las mejores localizaciones de teatro independiente de la ciudad, como el Canal Café Theatre o el Puppet Theatre Barge.

Fuente: Mypacer.com

4.- Safari en Richmond Park

La ciudad no es para ellos. Prepara los prismáticos y a disfrutar. Ideal para familias y amantes de la naturaleza, a escasos metros de líneas de metro, autobuses de dos pisos y ruido de motores, encontramos este gran pulmón verde de Londres. Aquí el extraño es el humano ya que, Richmond actúa como refugio para una gran cantidad de animales salvajes. Junto a unos 200 ciervos, el parque alberga serpientes, conejos, ranas, sapos y muchos otros animales salvajes británicos, lo que lo convierte en un importante enclave de vida silvestre en el área tan urbanizada del oeste de Londres.

Fuente: Naturetrek.co.uk

5.- Cutty Sark y túneles de Greenwich

¿Quieres sumergirte en el Támesis sin traje de buceo y, lo más importante, sin mojarte? Técnicamente puedes hacerlo. Podrás caminar por debajo del río Támesis recorriendo sus secretos túneles situados en Greenwich. Estos túneles fueron construidos para facilitar el acceso de los trabajadores del sur de la ciudad que necesitaban llegar a la zona norte más industrializada. El ferry era una opción cara y poco fiable, por lo que esta obra de ingeniería surgió como una solución. Podrás acceder desde las entradas en forma de cúpula y con sus escaleras de caracol y cruzar el río de sur a norte o viceversa. Además, junto a estas entradas puedes disfrutar del Cutty Sark, uno de los barcos más rápidos del siglo XIX que recorrió las más importantes rutas comerciales marítimas del mundo, y todo un icono del imperio británico. Ahora está convertido en museo y para acceder a su interior, sí que es necesario sacar entrada que cuesta unas 14 libras.

Fuente: CLADglobal.com

Londres siempre apetece, es una ciudad que incluso siendo gris siempre sonríe en las fotos y cada vez son más las compañías que nos permiten visitarla sin rascarnos demasiado el bolsillo.

Si aún no la conocéis, os animo a ello ya que como habéis podido comprobar, no se necesita más que un fin de semana para visitar los puntos más importantes y disfrutarla a tope. Aunque evidentemente, como en casi todas las ciudades del mundo, cuanto más tiempo le dediques más rincones ocultos y secretos podrás descubrir.

El hecho de que Londres esté considerada como una de las capitales de Europa incluso me atrevería decir que del mundo, no quiere decir que no tenga encanto. Es una ciudad llena de historia, llena de vida y adaptada a todos los estilos de viaje y a todos los bolsillos.

Normalmente los que vivimos en grandes ciudades solemos encontrar mayor atractivo en lugares retirados, exóticos y por lo general más cerca de la naturaleza. Probablemente si es tu caso, Londres no sea tu destino para unas vacaciones largas, pero para un fin de semana o una escapada corta es uno de los destinos más completos que vas a encontrar.

Al final como siempre digo, los viajes son descubrimientos, son experiencias y todo lo que sea salir de nuestra calle, barrio o pueblo o de nuestra rutina al fin y al cabo, nos va a enriquecer y nos aportará algo que no esperábamos, no sabíamos o no conocíamos.

Por eso da igual que hagas viajes cortos o largos, durante mucho o poco tiempo, cerca o lejos, porque de alguna forma siempre estarás rompiendo el mapa.

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